Volver a la vida - 25º aniversario de Tango que me hiciste mal, de Los Estómagos
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En 1985 Uruguay comenzaba su proceso de recuperación de la democracia, perdida durante más de una década de feroz dictadura. A comienzos de los 80 un nuevo rock resurgía en Uruguay, influido directamente por el punk y el pospunk británico de bandas como Sex Pistols, The Clash, Joy Division, Bauhaus, The Cure y Depeche Mode, entre otras, así como de bandas españolas como Loquillo y sus Trogloditas, Gabinete Caligari y Kaka de Luxe. Era una mezcla distinta al rock uruguayo que había gozado de esplendor a fines de los 60 y comienzos de los 70. Musical y estéticamente tenía mucho de la furia del punk más visceral pero, a la vez, era oscuro y siniestro.
Formado en el verano de 1982-83, la base musical de Los Estómagos contaba con Gustavo Parodi en guitarra, Fabián Hueso Hernández en bajo y Gustavo Mariott en batería. A principios de 1983 el trío sólo necesitaba un vocalista. Gabriel Peluffo se unió a un ensayo para probarse en ese puesto en febrero de ese año y fue aceptado. Pasaron varios meses de ensayos hasta que, con una maqueta grabada, debutaron en el Centro Protección de
Choferes de la ciudad de Pando, en agosto de ese año, en una fiesta liceal. Poco tiempo después, Andy Adler colaboró como segundo guitarrista y se fue a principios del siguiente año. Al tiempo que soplaban aires democráticos, Los Estómagos seguían tocando en vivo, incluso en televisión, en el legendario rograma Telecataplum.
Durante 1984 la banda trabajó en lo que luego sería su álbum debut. Por esa época nacerían también otros grupos que integrarían la nueva camada del rock nacional: Los Traidores, Los Tontos, Zero, Neoh 23, ADN, El Cuarteto de Nos y La Tabaré Riverock. En una industria inexistente de rock nacional, las bandas tenían que esforzarse sobremanera para despegar en el espectro musical local, dominado por el canto popular, en la ardua tarea de mantener una mínima calidad e intentar sonar lo mejor posible tanto en estudio como en vivo. Eran épocas en las cuales todo era a pulmón, la mesa no estaba servida y los músicos de rock tenían que tomar la sopa con un tenedor, en el mejor de los casos.
El año 1985 fue un momento bisagra para la política y la cultura uruguayas. Se instaló el primer gobierno elegido democráticamente después de la dictadura. Meses más tarde, Los Estómagos editaron Tango que me hiciste mal. El rock nacional resurgía de las cenizas de la mano de esta hoy icónica obra. El disco fue el mascarón de proa, el espejo en el que se vio reflejada toda una nueva generación rockera local.
TENGO MUCHAS GANAS DE GRITAR
Entre abril y junio de 1985, Los Estómagos se encerraron en el estudio de grabación La Batuta. Contaron con la producción de Alfonso Carbone (fundamental artífice del despegue del rock nacional) y Jorge Iglesias en la parte técnica. Desde el punto de vista musical eran una mezcla del pospunk británico y la movida española posfranquista, con un pie en Gran Bretaña y otro en la península ibérica. A too ello le agregaban un toque local al tratar en las letras temáticas de un pasado que aún se mezclaba con el presente, en una clara apuesta al compromiso con lo político y social. Pero sus textos también hablaban de la angustia existencial de lo cotidiano, el sentido de vivir, la soledad, la alienación y la desesperanza. Había, por cierto, mucho de la filosofía tanguera hecha rock. El disco saldría editado por el sello Orfeo, a mediados de ese año, con una portada acorde al espíritu de la obra. Poco después, el baterista Gustavo Mariott dejó la banda y fue reemplazado por Leonardo Baroncini, quien también integraba Los Tontos.
El comienzo con la canción “Gritar”, de la cual se realizó un pionero videoclip, era toda una postura desde el vamos, con una línea de bajo punzante. Le seguían “Ídolos”, “Vals de mi locura”, “Los seres vivientes” e “Invierno”, con una cadencia que remarcaba la oscuridad del grupo, la estupenda “Amos de la noche”, la cuestionadora “Torturador”, que se involucraba en un terreno ríspido, con la dictadura recién finalizada. Hernández y Parodi formaban la dupla compositora de la banda. meses después, grabarían dos temas para el compilado de rock nacional Graffiti, “Jugaste sucio” y la rabiosa versión del tango “Cambalache” que ya venían tocando desde hacía un tiempo.
Con Tango que me hiciste mal el rock nacional comenzó su rápido ascenso. Era masivo, miles de jóvenes asistían a los conciertos y se comenzaba a realizar festivales multitudinarios (el concierto Graffiti, que presentaba el igualmente nombrado compilado de bandas nacionales, en el Teatro de Verano, en diciembre de 1985, o el Montevideo rock I, en la Rural del Prado, un año después, son ejemplos de ello). La inmediata identificación y convocatoria lograda por Los Estómagos a partir de Tango que me hiciste mal fue similar a la que produjo Montevideo agoniza, de Los Traidores, un año después, verdaderos documentos sonoros de una Montevideo que relamía sus heridas a poco de salida del infierno.
TANGO, ROCANROL Y DESPUÉS
Este vinilo, hoy devenido disco compacto, no sólo fue importante para quienes vivieron esa época efervescente y cambiante, sino también para los músicos más actuales. Bandas como La Trampa, Buenos Muchachos y hasta la desaparecida metalera Chopper confiesan influencia de Los Estómagos en más de un aspecto. El legado de la banda se vio tributado por estos grupos y otros en el compilado Extrañas visiones: las canciones de Los Estómagos, editado en 1996, un homenaje de bandas y músicos uruguayos entre las que se encuentran El Peyote Asesino, The Supersónicos, Kongo Bongo, Claudio Taddei, El Conde de Saint Germain, compañeros de generación como Los Traidores y La Tabaré Riverock, e incluso Eduardo Darnauchans, entre otros, con una clara diversidad de estilos, todos quitándose el sombrero y saludando a Los Estómagos, convirtiéndola en la única banda nacional homenajeada hasta hoy. Más allá de la etiqueta “de culto”, la banda permanece como una preciada fuente de consulta para entender el porqué de mucha de la actualidad del rock nacional. De algún modo hoy las bandas salen al ruedo con el camino más allanado que un cuarto de siglo atrás.
Luego de concluido el ciclo de Los Estómagos, que finalizó con un último concierto realizado en el extinto cine Cordón el 25 de agosto de 1989 (nada menos que el día de la independencia nacional), a fines del mismo año Peluffo, Parodi, José Pepe Rambao y Marcelo Lasso –estos últimos incorporados en los últimos años– forman Buitres Después de la Una, en un apreciable cambio de sonido que se mantiene hasta la actualidad. Los públicos de ambas bandas pueden entrecruzarse, o no. Existe cierta polémica entre los fanáticos más acérrimos de Los Estómagos respecto, justamente, del rumbo musical tomado por Buitres. El tiempo ha demostrado que Buitres no es mejor ni peor sino simplemente otra cosa. De todos modos, muchas veces la odiosa comparación ha enfrentado a los fans y aún hoy algunos de aquellos jóvenes ochenteros reclaman en los conciertos de Buitres la interpretación de los clásicos de Los Estómagos, algo que tal vez tenga que ver con la nostalgia tanguera.
Los Estómagos prendieron y apagaron las luces del rock uruguayo de los 80, alimentaron el espíritu de aquella generación brindando una imprescindible dosis de aire fresco, aire que sopla hasta hoy, en la cara de los que tomaron la posta y mantienen viva la llama, encendida cuando la oscuridad parecía no tener fin.
[Por Paulo Roddel. Suplemento R, La Diaria. Montevideo, vierenes 27 de agosto de 2010]

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